"Si estás leyendo esto, entonces eres el hombre más débil de la historia", dice McAllister, un antropólogo que ha estudiado aborígenes australianos de hace 20.000 años."Sin condicionales ni peros, el peor hombre, el peor período (...) como clase somos de hecho la peor cohorte de homo sapiens masculinos que han caminado nunca por el planeta", agrega.
Esta frase del prólogo de su libro "The Science of the Inadequate Modern Male" expresa un hecho conocido por los antropólogos, el paso de cazadores recolectores a agricultores y ganaderos supuso una merma en nuestras capacidades físicas generales y, posteriormente, la industrialización y el sedentarismo ha catapultado a nuestra especie al pozo actual en el que nos encontramos.
Los deportistas son los actuales cazadores recolectores, con la salvedad de que los más cercanos a nuestras mejores capacidades fisiológicas serían los decatletas (otros deportes más específicos podrían no ser tan aptos al compararnos con nuestros ancestros). En este contexto ¿Cual sería la ingesta proteica necesaria?
Los antepasados nuestros en el origen del hombre moderno tomaban dietas que se considerarían fuertemente hiperproteicas en el contexto actual. No podemos trasladar dichas ingestas directamente a nuestros deportistas porque su masa muscular total sigue siendo muy inferior. McAllister dijo que una mujer neandertal tenía un 10 por ciento más de masa muscular que el hombre europeo moderno. Si hubiera entrenado su capacidad habría alcanzado el 90 por ciento de la masa muscular de Schwarzenegger cuando estaba en el mejor momento de su carrera, en los años 70.
Habría que situar la cifra en niveles medios, es decir, valores que estuvieran entre 1 g/kg/d del National Research Council y los 4 g/kg/d que consumíamos en épocas pretéritas. Digamos que cifras del orden de 2 g/kg/d podría ser un objetivo en la dieta de nuestros deportistas.


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