Como usar los suplementos de proteína

Vamos a comenzar a plantear los argumentos que justifican la ingesta de una proteína determinada en un momento específico en relación con el entrenamiento del deportista.


El organismo está preparado por la evolución para comer inmediatamente después del esfuerzo físico de la caza (como ocurre en la mayoría de los depredadores). En este sentido, la ingesta de un carbohidrato provoca una respuesta insulínica que aumenta el poder anabólico de la proteína ingerida junto al carbohidrato. Un bocadillo de jamón sería ideal, según ello, para revertir el catabolismo provocado por el ejercicio físico. No obstante, hay muchas investigaciones que demuestran un mayor efecto anabólico cuando se toma un alimento proteico antes del esfuerzo (y en determinados deportes incluso durante el propio ejercicio físico). Un bocadillo de jamón no sería una buena elección de comida precompetitiva, ya que provocaría un llenado estomacal desagradable y provocaría un período digestivo contraproducente.


La solución viene de la mano de un grupo de aminoácidos (ramificados), particularmente la leucina, cuyo efecto anabólico es independiente de la insulina. Una proteína rica en aminoácidos ramificados, de fácil digestión y rápida similación sería la respuesta perfecta. La respuesta es la proteína de aislado de suero de leche, con un porcentaje proteico de más del 90%, libre de grasas y con alto porcentaje de leucina. Yo me decanto por el aislado de suero lácteo obtenido por ultracentrifugación y fabricado por Arla, una empresa danesa que se dedica a la fabricación de derivados lácteos.


El mejor producto (más rico en Leucina) del mercado es BCAA 4:1:1 y se vende en la web

www.latiendadehector.com



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