Problemas de la dieta hiperproteica

-->Cuando aconsejo tomar un suplemento proteico, particularmente para aumentar la ingesta proteica en el desayuno (tan deficitario en nuestra cultura), siempre me encuentro la misma pregunta...pero doctor ¿no me perjudicará al hígado o al riñón?

Voy a resumir algunos de los datos aportado por Hoffman y colaboradores en un excelente artículo al respecto (Hoffman Jay R. and Michael J. Falvo. Proteins - Which is best?. Journal of Sports Science and Medicine; 3, 118-130, 2004.)

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Proteínas y Función Renal 

La dieta hiperproteica ¿provoca daño renal?
En los sujetos sanos no se han demostrado efectos adversos. En un estudio realizado con fisiculturistas que consumían una dieta rica en proteínas (2,8 g.kg-1) no se observó ningún cambio negativo en los tests de funcionamiento de los riñones (Poortsman y Dellalieux, 2000).

Sin embargo, en personas con enfermedad renal (incluso leve) están recomendadas dietas hipoproteicas ya que la disminución en la ingesta de proteínas reduce la progresión de las enfermedades renales disminuyendo la hiperfiltración (Brenner et al., 1996).

Osteoporosis

El criterio de que una dieta hiperproteica puede provocar una alteración en la densidad ósea y osteoporosis, se debe a que los huesos actúan como un depósito de sustancias alcalinas y como resultado, el calcio se libera de los huesos para actuar como amortiguador (buffer) de los niveles elevados de ácido debido a la ingesta de aminoácidos que contienen azufre y provocan acidosis. La liberación de calcio por el hueso se lleva a cabo a través de la resorción ósea mediada por osteoclastos (Arnett y Spowage, 1996). La resorción ósea (pérdida o remoción de hueso) provocaría una disminución en el contenido mineral de los huesos y en la masa ósea (Barzel, 1976), aumentando el riesgo de fracturas óseas y osteoporosis.
Sin embargo, estudios epidemiológicos amplios han confirmado el efecto contrario, con aumento en la densidad del hueso en hombres y mujeres de edad avanzada tras consumir dietas ricas en proteínas (Dawson-Hughes et al 2002; Hannan et al., 2000). Hannon y colegas (2000) demostraron que una ingesta de proteína animal, muy superior a la recomendada por la ingesta diaria recomendada, provocó un incremento en la densidad ósea y una disminución significativa en el riesgo de fractura. Dawson-Hughes et al. (2002), no sólo observaron que la proteína animal no aumentaba la excreción urinaria de calcio, si no que también se asociaba con mayores niveles de IGF-I y menores concentraciones del marcador de resorción ósea, N-telopeptido.
Una mayor ingesta de calcio permite una mayor absorción de calcio y puede compensar las pérdidas inducidas por la proteína dietaria y reducir el efecto adverso de la acidosis endógena sobre la resorción ósea (Dawson-Hughes, 2003).

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Ingesta de Proteínas y Riesgo de Enfermedad Hepática 

La Asociación Americana del Corazón ha sugerido que las dietas ricas en proteínas podrían tener efectos perjudiciales sobre el funcionamiento del hígado (St. Jeor et al., 2001). Esta idea surge de considerar que el hígado estará sometido a estrés, por la metabolización de una mayor ingesta de proteínas.
Sin embargo, no hay ninguna evidencia científica que sustente esta afirmación.  La proteína es importante para el hígado no sólo para promover la reparación de los tejidos, sino para proveer agentes lipotróficos, tales como metionina y colina que intervienen en la conversión de grasas a lipoproteinas para que sean removidas del hígado (Navder y Leiber, 2003a).




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