Un pequeño inciso en las entradas habituales

En nuestra sociedad mercantilista hay una lucha soterrada entre lo técnico y científico y lo comercial. En las empresas esta lucha se ve cuando se reúne Marketing con Investigación y Desarrollo -siempre es Marketing quien decide-. Nos bombardean con mensajes publicitarios que llevan añadidos supuestos conocimientos científicos. Alguno de ellos ya hemos tocado aquí, como el tema de la dieta mediterránea. Otros los debatiremos cuando hablemos de antioxidantes -y digamos algo sobre el vino, el chocolate etc- o cuando hablemos de las isoflavonas de soja o de los fitoesteroles etc

Con los fármacos ocurre igual -aunque pensemos que es un mercado plenamente científico-. Las multinacionales farmacéuticas buscan el beneficio y éste, no siempre va unido al bienestar del paciente. Pondré un ejemplo. Un paciente con sobrepeso, tensión arterial ligeramente elevada, glucemia también en el límite alto, es objetivo farmacológico claro para evitar que este conjunto de síntomas se convierta en una cardiopatía isquémica. Sin embargo, lo que resultaría fundamental sería que hiciera ejercicio físico suficientemente intenso y constante.

¿Costes?. La revisión inicial y el gasto en un entrenador personal. ¿Efectos secundarios?. Ninguno.
¿Por qué entonces no recomienda el médico lo que es más efectivo, útil y barato? Hagámonos esa pregunta todos, aunque para responder personalmente a ella tengo una cita con los que puedan acudir el jueves día 14 a las 19:30 en el Colegio de Médicos de Murcia, en donde voy a hablar de "El ejercicio físico; un potente medicamento".
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