Y ahora la parte menos explicada de los antioxidantes...

Bueno, ya hemos visto en las entradas anteriores que en nuestra época, a pesar de la multiplicidad de alimentos que tenemos en nuestra dieta, no tomamos la misma cantidad de alimentos ricos en antioxidantes que en las etapas ancestrales que han determinado nuestro metabolismo. También hemos visto que los procesos oxidativos no son ni buenos ni malos si mismos, todo depende de donde, como y cuando.

Sabemos que el hecho de que se escapen electrones en la cadena transportadora de electrones no es nada favorable (de hecho es una de las cosas que marcan diferencias genéticas entre los deportistas ganadores en deportes de fondo). También sabemos que exponernos a elementos o productos o situaciones oxidantes no es bueno (exposición excesiva al sol, tomar dietas ricas en ácidos grasos poliinsaturados n6, hacer ejercicio extenuante de fin de semana...). Pero... ¿Se soluciona todo tomando antioxidantes, como está poniendo de moda actualmente la publicidad de ciertos productos, como el resveratrol?

Desafortunadamente no es tan sencillo como nos hacen parecer las técnicas agresivas de marketing. La potencia real de los antioxidantes está en como los aprovecha o sintetiza nuestro organismo. Pongamos un ejemplo: Realizamos una carrera de entrenamiento (varios kilómetros). Se produce esa fuga de electrones en la fosforilación oxidativa y se crean las condiciones propicias para la oxidación, no deseada, a nivel mitocondrial (la maquinaria de nuestro cuerpo). Tenemos que tener en cuenta que son milisegundos lo que tarda una especie reactiva de oxígeno en producir el daño. ¿Quien tiene que estar listo en ese instante y en ese lugar?. Un sistema antioxidante endógeno generado por nuestro organismo (si tiene el entrenamiento adecuado). Es decir, si hemos hecho esa carrera de forma habitual, con un entrenamiento gradual y el esfuerzo que hacemos ahora es el que estamos preparados para hacer, nuestro organismo está listo para actuar con el glutatión. ¿Que debemos tener en cuenta para favorecer su síntesis por el organismo? Pues que tomemos sus precursores, los aminoácidos cisteína, ácido glutámico y glicina en la dieta, y que su síntesis esté regulada al alza debido al entrenamiento previo. ¿Como podemos ir en contra de nuestros propios intereses? Pues realizando un esfuerzo desacostumbrado o para el que no estamos bien entrenados y tomando pocos alimentos ricos en esos aminoácidos, es decir, el deporte de fin de semana y con dietas restrictivas (para bajar peso).

¿Y los antioxidantes que se toman en pastillas y que tanto se anuncian ahora?. Tomemos un ejemplo, el resveratrol. Efectivamente se trata de un compuesto que producen las plantas para defenderse de la oxidación. Nosotros lo ingerimos cuando tomamos uva negra (con piel, semillas y rapa) y está demostrado que quienes toman este alimento tienen menor riesgo cardiovascular junto a otros beneficios. Pero ¿y si se toma solo el resveratrol en pastillas?. Pues el problema es los procesos digestivos lo atacan de forma diferente a si está asociado al resto de componentes de la uva. Necesitamos grandes cantidades para conseguir demostrar su acción biológica (muchas decenas de pastillas).
Es fácil de entender... ¿Qué tomábamos nosotros desde hace cientos de miles de años? Uva silvestre, con rapa, piel, semillas... ¿Que tomamos ahora? La pulpa de uvas alteradas para conseguir que casi toda sea pulpa (la zona libre de estos antioxidantes y rica en azúcares...

Hasta el momento, solo tenemos algunas intervenciones que nos pueden proteger de la oxidación dañina, y de eso hablaremos en la próxima entrada...

Si alguien quiere leer más acerca de los antioxidantes de la uva, puede encontrar datos importantes en este enlace
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2852857/pdf/ijms-11-00622.pdf
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