Iniciamos con esta aportación una novedad en el Blog

Se trata de incluir aportaciones de compañeros registrados.

En este caso, se publica la primera parte de un estudio sobre el óxido nítrico que es el argumento de la tesis del coordinador de los cursos de nutrición aplicada al deporte (Prof Raúl Bescós), experto en nutrición para deportistas.


El óxido nítrico ha sido una de las moléculas que más ha revolucionado la investigación en el ámbito de la farmacología y la fisiología durante los últimos años. La síntesis de óxido nítrico en el organismo humano se descubrió en los años 80 y supuso el premio Nobel en medicina y fisiología para sus descubridores, los doctores Robert Furchgott, Ferid Murad y Louis Ignarro. Esta molécula es un gas que posee un potentísimo efecto vasodilatador y que puede ser sintetizado por numerosas células endoteliales, epiteliales, nerviosas, etc., del cuerpo humano. 
Además actualmente se conoce que el óxido nítrico juega un papel muy importante en la regulación de los procesos de neurotransmisión, agregación plaquetaria y regulación de la tensión arterial.  En la nutrición deportiva sólo hace falta observar la cantidad de productos que son comercializados actualmente como “precursores de óxido nítrico” para darse cuenta del interés que ha generado esta molécula. Teóricamente, los “precursores” de óxido nítrico son utilizados con el objetivo de aumentar la síntesis de óxido nítrico y favorecer una mayor vasodilatación e irrigación de los músculos. La llegada de un mayor flujo sanguíneo conllevaría también la aportación de más sustancias “nutritivas” y oxígeno, así como la eliminación de sustancias de desecho del metabolismo muscular. No obstante, esto es una teoría excesivamente simple y hay que analizar qué evidencia científica hay detrás de esta teoría.
Los estudios realizados hasta la fecha han descubierto dos vías metabólicas de síntesis de óxido nítrico: la vía enzimática y la no enzimática. En la primera de ellas, el aminoácido L-Arginina, a través de unas enzimas denominadas Óxido Nítrico Sintetasa (NOS), se degrada y sintetiza óxido nítrico. Este aminoácido se encuentra presente en una gran variedad alimentos que son consumidos con gran frecuencia en las poblaciones occidentales como la carne, pescado, huevos, etc. Se ha estimado que la ingesta media de arginina es de 4-5 gr al día. Además la L-Arginina puede ser sintetizada en el cuerpo a partir de otros aminoácidos. Por este motivo este aminoácido no es considerado como esencial. No obstante, el enriquecimiento de la dieta con L-Arginina ha cobrado un gran interés desde que se conoció su función como precursor del óxido nítrico, siendo el principio activo más abundante en los suplementos comercializados como “precursores” de óxido nítrico. Numerosos estudios han analizado los efectos de la suplementación de L-Arginina con diferentes dosis y en diferentes grupos de población. Haciendo un resumen de los resultados obtenidos por estas investigaciones, podemos indicar que la suplementación con L-Arginina en dosis moderadas (5-10 gr/día) mejora la capacidad cardiovascular y respiratoria en personas que han padecido o padecen enfermedades de tipo cardiovascular (infarto de miocardio, angina de pecho, ateroesclerosis, etc), así como, en personas sanas pero que no realizan ejercicio físico de forma regular. Estos efectos en este tipo de población pueden ser muy importantes para mejorar la tolerancia al ejercicio físico durante las primeras fases de un programa de entrenamiento. Por el contrario, todos los estudios que han evaluado la acción de la L-Arginina en atletas bien entrenados no han observado ningún efecto positivo en el rendimiento.
En relación con estos últimos estudios, es importante destacar que uno de los mayores estímulos y mecanismos de regulación de la síntesis de óxido nítrico es el ejercicio físico. Algunos estudios sugieren que los atletas bien entrenados poseen una mayor capacidad para generar óxido nítrico comparado con personas sedentarias. Estas investigaciones indican que el óxido nítrico posee un papel muy importante en las adaptaciones fisiológicas que han sido descritas en los atletas bien entrenados. Por ejemplo, es conocido que la práctica de ejercicio físico regular provoca modificaciones a nivel cardíaco (aumento del tamaño y aumento de la capacidad de contracción del corazón, etc), a nivel de las arterias y venas (mejora la capacidad de distensión de las pared de los vasos sanguíneos), a nivel muscular (aumento de la capilarización e irrigación de los músculos) y a nivel nervioso (mejora la respuesta de contracción-relajación de los músculos). Todos estos cambios en el organismo generados por la práctica del ejercicio físico y la segregación de numerosas sustancias, entre ellas el óxido nítrico, parecen tener un efecto mucho más potente, que la suplementación de L-Arginina para mejorar el rendimiento. Es decir, existe un umbral de ejercicio físico, por encima del cuál, cualquier suplementación con L-Arginina es poco efectiva. No obstante, este umbral de ejercicio físico traducido en volumen y/o intensidad de ejercicio físico es desconocido actualmente. Ha sido sugerido que la práctica de ejercicio físico durante 3-4 veces por semana puede ser suficiente para mejorar los mecanismos de síntesis de óxido nítrico en el organismo humano, pero se necesitan más estudios que proporcionen mayor información en este sentido.
En conclusión, basándonos en la evidencia científica existente actualmente, la utilización de suplementos de L-Arginina para estimular la síntesis de óxido nítrico puede estar justificada en personas sedentarias o con antecedentes de enfermedad cardiovascular y que empiezan a realizar un programa de entrenamiento físico. No obstante, en aquellas personas sanas que entrenan de forma regular (4-5 días/semana), el ejercicio físico posee un efecto mucho más potente que el de cualquier suplementación con L-Arginina. En este tipo de población no existe ningún estudio que haya observado mejoras en el rendimiento utilizando una suplementación de L-Arginina.
Próximamente repasaremos  la otra vía, no enzimática, de producción de óxido nítrico…




Referencias

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