Problemas de la dieta moderna (sea o no mediterránea)

Ahora que la editorial Urano acaba de publicar el libro del Dr Cordain, voy a comentar un tema que trato en mi libro pero sobre el que quiero insistir. La dieta moderna tiene déficits importantes en algunos nutrientes de particular importancia en el deportista, como la vitamina C, la hormona-vitamina D, el hierro y otros. Sin embargo, en este caso voy a referirme al desequilibrio, que nuestra dieta actual supone en la relación entre iones sodio y potasio.

Nuestro sistema renal se ha ido ajustando, durante miles de años, a una ingesta de grandes cantidades de frutas y verduras ricas en potasio e iones bicarbonato. En la actualidad, predominan los iones sodio y cloro frente al ión potasio y bicarbonato. Además, este desajuste aumenta con la edad, ya que no solo se sigue tomando más sodio, sino que se ingiere aún menos potasio.

Se podría uno preguntar por qué no se ha establecido un criterio médico al respecto (como cuando se toma poco hierro y el médico puede prevenir la anemia ferropénica estudiando la ferritina en plasma). La respuesta es que este desequilibrio iónico pasa desapercibido por los mecanismos de homeostasis interna, hasta acabar produciendo daños a medio plazo poco identificables con su origen. Un estado levemente acidótico, pero mantenido (provocado por este desequilibrio), es la antesala de una osteoporosis y una hipertensión como se subraya en el siguiente esquema
 

El deportista (que como he comentado en ocasiones anteriores) es el actual cazador y recolector, es particularmente vulnerable a esta situación ya que los entrenamientos (especialmente los esfuerzos anaerobios), provocan acidosis láctica. ¿Qué hacer?

La receta es muy simple, sustituir el salero con sal común (cloruro sódico) por otro con mezcla de cloruro potásico y echar menos sal a las comidas. Tomar más verduras en ensaladas sin aceite o en formas cocinadas al vapor.

Lectura muy completa (en inglés) (pulsar para acceder)





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