Consejos para prevenir la tendinopatía crónica (rodilla de saltador, codo de tenis, hombro de nadador etc)


Los tendones son estructuras que unen los músculos a los huesos. Soportan, por tanto, unas enormes fuerzas de tracción y permiten la transmisión de la contracción muscular a las palancas óseas para producir el movimiento. Están formados por células (tenocitos) y una matriz extracelular compuesta de colágeno tipo I y sustancia fundamental.

El colágeno aporta la rigidez y la resistencia a la tracción cuando se somete a una fuerza, y flexibilidad cuando se dobla, se comprime o se retuerce. El colágeno tipo I es típico del tendón y responsable de su resistencia a la tensión. Los tendones sanos tienen mayoritariamente colágeno tipo I, con pequeñas cantidades de colágeno tipo III. 

La sustancia fundamental, está formada por agua y mucopolisacáridos. Su misión es organizar el tejido conjuntivo orientando y ordenando las fibrillas colágenas. 

Las sobrecargas crónicas (muchas veces por problemas biomecánicos o, simplemente, por exceso de solicitación), provocan una lesión inflamatoria en sus primeros días (tendinitis), que si no se resuelve inmediatamente, pasa a ser una tendinosis, en donde ya no hay inflamación, sino cronificación de la lesión, con pérdida de la orientación adecuada del tejido conjuntivo, depósito de ácido láctico, colesterol y triglicéridos y con reparación del colágeno formando tejido tipo III que no es el constituyente principal en el tendón sano.

La reducida vascularización del tendón (se nutre por imbibición de los tejidos vascularizados adyacentes), es una de las causas de la lenta curación de tendones y ligamentos. Los tenocitos tienen la función de mantener la estructura de la matriz a través de procesos de degradación y síntesis, pero en el tendón, la presencia de estas células es baja y, además, su poca actividad reproductiva hace que no sea viable una curación intrínseca de las lesiones en estas estructuras.

Todos los médicos que nos dedicamos a esta especialidad, conocemos la extrema dificultad que tiene el tratamiento de las tendinopatías (el proceso crónico). De hecho, hace años se trataban con antiinflamatorios con escaso éxito (ahora sabemos que no hay inflamación en el proceso ya cronificado, sino desestructuración y pérdida de función.

Sin embargo hay un momento óptimo de tratamiento, que es el proceso agudo, cuando hay inflamación y aún no ha comenzado la reparación. Si en ese momento tomamos antiinflamatorios (yo recomiendo el DHA del que ya he hablado en numerosas ocasiones), vitamina C y una dieta alcalina (para eliminar los depósitos de ácido úrico y ácido láctico), junto a las medidas convencionales de reposo deportivo, calor y frío alternos etc, podemos evitar el paso a cronicidad y la tendinopatía, por tanto, con sus pésimas consecuencias.

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