Evaluación del estado de hidratación

Aprovechando que he tenido que preparar una ponencia en un Congreso de Hidratación sobre la evaluación de la hidratación en deportistas, voy a poner los conceptos claves en los que me he guiado.

La primera cuestión que abordaré es que somos una máquina que, aunque tiene muchas pérdidas por calor, está muy bien adaptada para mantener su temperatura corporal, lo cual hace mediante la producción de sudor y su evaporación. Se trata de un mecanismo muy eficiente siempre que haya líquido (sudor) para evaporar, por ello, un estado de hidratación normal (euhidratación decimos los médicos), es imprescindible para el funcionamiento adecuado de nuestra maquinaria.


El balance hídrico lo regulamos mediante mecanismos complejos basados en la interacción entre respuestas neuroendocrinas y renales definidas por cientos de miles de años de evolución como cazadores y recolectores en unas condiciones ambientales sumamente difíciles. Nuestro origen evolutivo en zonas de fuerte calor africano, unidas a la necesidad de una intensa actividad física para cazar y sumadas, lógicamente, a la proteína de alta calidad de la carne de caza, aumentaron la dopamina (clave en la termorregulación) y dieron lugar a la expansión de las zonas más modernas y complejas del cerebro humano (la dopamina es el neurotransmisor de mayor concentración en el córtex prefrontal)(Previc FH y col, 2009). La termorregulación fue de vital importancia en nuestra adaptación al entorno, de hecho, el aumento de nuestro tamaño -de los primates más primitivos (Australopitecos) al Homo Habilis y Heildebergensis-, se hizo en base a la linealidad para mejorar la termorregulación (Ruff CB y col, 2005). Esa es, pues, una característica esencial de nuestra especie, una capacidad de enfrentarnos con un fuerte calor ambiental, lo que nos permitió cazar de día sin competir con cazadores más especializados (de hábitos nocturnos).


Puntos clave de la exposición
1.- La evaluación del estado de hidratación es de la mayor importancia en el deportista y justifica una atención adecuada.
2.- Hay que tener presente que todas las técnicas de evaluación del estado de hidratación están proporcionando una medida singular de lo que en realidad es una matriz compleja y dinámica de fluidos interconectados en diferentes compartimentos
3.- No existe la medida estándar ideal.
4.- En laboratorio hay que cuidar, especialmente, la precisión y reproductibilidad de la medición
5.- En las medidas de campo, se precisan técnicas de fácil uso, portables, seguras y baratas
6.- La medida más eficaz y que cumple con la premisa anterior, es la medida seriada del peso matinal. Una orina de color amarillo claro, de volumen normal es un índice adecuado de euhidratación que complementa la medición de peso posterior.


Técnicas de Laboratorio

Medición de agua corporal total y masa libre de grasa por técnicas de dilución isotópica. El indicador es D2O, óxido de deuterio o agua pesada. El método consigue resultados con un error menor de 1 litro.            

Técnicas de campo

Shirreffs (2000) habla de varios marcadores con los que podemos estimar el nivel de hidratación de una persona, los cuales son:
•          Masa corporal (Grandjean y cols., 2003). Para estimar el grado de hidratación podemos asumir que un cambio de 1 g en la masa corporal representa un cambio de 1 ml en el estado de agua corporal (considerando la densidad del sudor igual a 1,0). En este sentido, se han descrito metodologías para la recogida de sudor excretado en áreas específicas de la piel mediante gasas, durante la realización de ejercicio físico (Alvear y cols., 2003).
•          Índices urinarios (Grandjean y cols., 2003): Principalmente se utilizan el volumen, la osmolaridad y la densidad específica. Los deportistas han venido utilizando la medición del volumen de orina excretado, junto con la observación de la frecuencia de micción. También se utiliza el color de la orina para estimar el grado de hidratación de un individuo, aunque éste puede verse influenciado por otros factores tales como comidas, medicamentos o enfermedades.
•          Índices sanguíneos (Kargotich y cols., 1998; Mitchell y cols., 2002): Se ha estudiado la relación entre el nivel de hidratación y la concentración de hemoglobina, el hematocrito, la osmolalidad del plasma, la concentración de sodio, proteínas, y varias hormonas como testosterona, adrenalina, noradrenalina y cortisol.
•          Impedancia Bioeléctrica (BIA) (Thompson y cols., 1991): Esta técnica puede dar una estimación rápida del agua corporal total, y su división intracelular si se utiliza un dispositivo de multifrecuencia. Los cambios en el estado de hidratación en una situación de ejercicio, pueden ser detectados si el procedimiento está cuidadosamente regulado, pero la precisión y sensibilidad de este método queda por estar estandarizada.
•          Frecuencia cardiaca y presión sanguínea (Rizzatti y Romero, 2001): Se han reflejado alteraciones en ambos parámetros debido a los cambios posturales, en ambientes clínicos de deshidratación y rehidratación. Aunque actualmente no parece que sean suficientemente sensibles para ser un valor que se pueda asociar a una deshidratación inducida por el ejercicio.

Frente a todas estas mediciones, el peso corporal se ha mostrado como un indicador sensible, preciso y fácil de medir del estado de hidratación cuando se mide con regularidad y en condiciones estándar. Las pérdidas rápidas de peso corporal son casi siempre debidas a los cambios en el agua corporal total. No obstante, hay que considerar que en deportistas, algunos factores como la sobrecarga de carbohidratos puede alterar este concepto. Por el contrario, las alteraciones leves en el estado de hidratación son difíciles de medir, porque el cuerpo se esfuerza constantemente por mantener el volumen plasmático y recuperar la homeostasis (Grandjean y col, 2003)

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