Los omega3 del mercado

Me preguntan muchos lectores sobre el ácido docosahexaenoico (DHA) que recomiendo y que lleva mi garantía (http://europa21.es/villegas/ome3). Comprendo que en la legítima búsqueda del céntimo de euro (mientras exista el euro), encuentran otros omega3 mucho más baratos, obtenidos de algas unicelulares como la Crypthecodinium cohnii.

Evidentemente no recomiendo la marca por el hecho de que pudiera tener acciones de la empresa (hay quien lo piensa, probablemente porque estamos muy habituados a la prevaricación y pensamos que no hay pensamientos libres en nuestra sociedad). La realidad es que se trata de un producto que hemos investigado muchos años en la universidad y que conozco plenamente.

Hay que tener en cuenta que el DHA es un ácido graso de cadena muy larga y un elevado número de instauraciones (dobles enlaces carbono-carbono), lo que le convierte en un compuesto muy fluido pero muy fácilmente oxidable.

Podemos encontrarlo en peces de agua fría (como el salmón, atún, arenque o la anchoa) que, a su vez lo obtienen al consumir algas unicelulares. Los peces lo incorporan a sus fosfolípidos de membrana y nosotros lo incorporamos al consumir su grasa. Esta es la forma natural de tomarlo.

¿Qué pasa si se toma en forma de éster etílico o si se consume de otras fuentes comerciales más asequibles?

Lo primero que tendremos que tener en cuenta es la capacidad de absorber el organismo estas formas no naturales, es decir, su biodisponibilidad, pero sobre todo, me preocupa la capacidad de oxidación que presentan.

Cuando estuve con uno de los mayores expertos en este ácido graso y su implicación en las funciones cerebrales del hombre moderno, el prof. Crawford, recuerdo que al enseñarle las cápsulas de Brudy con las que estábamos trabajando entonces, la cogió, la rompió en la boca y tragó su contenido y me dijo “no bad” “no bad”. Entonces me explicó que muchos de los productos que contenían omega3 estaban tan oxidados que picaban al tragarlos (evidentemente eso no lo saben los consumidores porque lo toman en cápsulas cerradas). Posteriormente he comprobado esta aseveración las veces que mi paladar me lo ha permitido, porque se trata de productos con un fuerte sabor a pescado.

Vamos a ponernos en el lugar de una empresa que decide hacer un alimento funcional poniendo DHA en su producto. A la hora de incluir el DHA pedirá precios y se encontrará con diferencias de más del doble. Si el producto final va a llevar el reclamo de "rico en omega3" ¿Qué diferencia hay entre llevar el producto más caro o el más barato? Evidentemente el margen comercial del más barato será mayor y sin embargo, el concepto funcional (rico en omega3) será el mismo. ¿Qué hará la empresa? Cada cual puede opinar al respecto, pero yo que tengo la experiencia de haber trabajado en estos alimentos funcionales para grandes empresas, sé que lo que prima es el margen comercial.

El problema es que, como consumidores, todos pensamos que quienes toman esas decisiones lo hacen teniendo en cuenta los criterios técnicos y científicos, pero no es así.

De esta forma solo nos queda la defensa de hacer público lo que se conoce por los expertos, y esa es mi humilde aportación.

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