Para ahorrar, nada mejor que no gastar....

La mayoría de los deportistas cuya dieta controlo, al llegar por primera vez a la consulta, toman distintos suplementos que, con finalidades diversas, les han recetado amigos, compañeros, masajistas etc etc.


En su mayoría, son suplementos que interesan en mayor o menor grado, el grave problema es que suelen estar equivocados en los tiempos, es decir, se toman en fases de la temporada que no corresponde, en cantidades inadecuadas o en períodos de tiempo en los que no son efectivos. Por ejemplo, la glutamina, aminoácido del que todo el mundo ha oído hablar y consume, puede ser muy efectiva en el macrociclo de volumen, pero puede ser nefasta en el período competitivo. Los aminoácidos ramificados, tienen un gran poder anabólico si se toman de manera que pasen a circulación portal inmediatamente después del entrenamiento, pero tienen una función puramente energética si pasan a circulación en pleno esfuerzo aerobio.

Suplementos proteicos, productos con mayor o menor carga glucémica, ácidos grasos, vitaminas y minerales etc etc están sometidos a un férreo control por el organismo que hace que no sea tan simple la ecuación de necesito tanto, lo tomo diariamente y me quito el problema. En realidad es algo mucho más complicado y obliga a tener conocimientos, experiencia basada en la literatura científica y experiencia propia para poder recetarlos con seguridad. Por ello, me atrevo a decir que la mayor parte de los suplementos que se toman sin el asesoramiento de un experto, no producen beneficio en absoluto y, en tiempos de crisis, es una pena tirar el dinero.

Es mucho más barato acudir a un experto y dejarse asesorar, que evitar esa consulta y adquirir los suplementos en base a criterios tan peregrinos como el "todo el mundo lo toma" o "me lo ha dicho mi entrenador" o "lo pone en tal revista divulgativa". Cuando un deportista viene a la consulta y me pide un plan de entrenamiento, le doy los datos de un entrenador de mi confianza, entre otras cosas, porque es totalmente inadecuado pensar que eres un experto en todo, por el hecho de que tengas una cierta experiencia a lo largo de años de tratar con deportistas. Los suplementos dietéticos y las ayudas ergogénicas, deberían prescribirse solo por expertos, no necesariamente licenciados en tal o cual área (me da igual si son áreas sanitarias o de ciencias del deporte), lo único que vale es que la persona que se encargue, sea un experto. Determinar si lo es o no, es relativamente fácil, solo hay que ver su curriculum. Y, ante la duda de tomar algo cuya prescripción es dudosa, es mejor abstenerse, se ahorrará dinero y evitará tomar algo que, incluso, puede ser contraproducente.
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