Los protectores hepáticos

La mayoría de los culturistas toman hepatoprotectores. El argumento empleado es que el ejercicio extremo, junto a determinadas sustancias que toman como suplementos, provocan una ligera hepatotoxicidad que se puede tratar con medicamentos.

La realidad es mucho más prosaica. En este medio (gimnasios de culturistas) está muy extendido el uso de anabolizantes y todos saben que uno de los efectos secundarios es el daño hepático. Lo saben porque rápidamente se elevan las transaminasas y otras enzimas hepáticas, así como la bilirrubina, lo que indica que se destruyen (por encima de lo normal) células hepáticas y sus enzimas pasan a la sangre. Ahora bien ¿Cuál es la solución ante esta situación? Indiscutiblemente dejar de usar esteroides anabolizantes, pero como esa solución no se acepta, se recurre a protectores hepáticos.

La inmensa mayoría de esos protectores están formulados en torno a extractos de cardo mariano, una planta usada desde la antigüedad para las enfermedades hepáticas. El cardo mariano tiene, en su composición, un potente flavonoide llamado silimarina (compuesto de cuatro flavonolignanos entre los que el más potente es la silibinina).

Existe una amplia bibliografía que avala el uso de la silimarina en diversas enfermedades del hígado, generalmente asociada a otros fármacos. Su actividad se debe a un efecto antioxidante al evitar la peroxidación lipídica provocada por los radicales libres en los fosfolípidos de la membrana y, también, debido a su acción preventiva en la función mitocondrial modulando la acción del calcio.

Hasta aquí, podemos decir que tenemos un ejemplo de un compuesto de uso demostrado. Sin embargo vamos a ver como se desmonta dicha “supuesta” eficacia.

1.- El efecto hepatoprotector de la silimarina se ha demostrado en casos de daño oxidativo por hepatotoxicidad de drogas (paracetamol) o de tóxicos (setas venenosas, alcohol) o de virus (hepatitis C), pero no ante el uso continuado de anabolizantes esteroideos.

2.- Los deportistas que no utilizan estas sustancias dopantes no tienen daño hepático justificable por el ejercicio físico. Cuando vean alteraciones de las transaminasas o bilirrubina en sangre, deben ser estudiados por alguna posible enfermedad, muchas veces contraída en los viajes a competiciones en países con deficiente sanidad.


Un hepatoprotector basado en la silimarina de alcahofa y cardo mariano, asociado a cúrcuma, puede ser útil como complemento antioxidante en deportes parcticados con gran intensidad. se vende en:







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