Sobre el Tríbulus terrestris

El Tribulus pertenece a la herboterapia tradicional. Se trata de una hierba con un alto contenido en fitosteroides, flavonoides, alcaloides, glucósidos y saponinas (furostanol). Su uso como ayuda ergogénica se debe a la supuesta capacidad de incrementar tanto la producción como la acción de la testosterona, lo que dados sus efectos anabolizantes, redundaría en un aumento de la masa muscular y de la fuerza física.

En realidad se trata de un ejemplo clásico de publicidad manipulada. Todo empezó con la información de que los deportistas búlgaros (olimpíadas de los años 60-80 del pasado siglo) ganaban medallas porque tomaban Tríbulus terrestres. La información era un bulo lanzado por países del entonces grupo perteneciente a la URRSS, para echar una cortina de humo sobre la realidad del dopaje con anabolizantes que era una práctica habitual, como hemos sabido posteriormente.

Pues bien, con la típica publicidad amañada de estos países en esas fechas, se publicaron unos estudios exentos de rigor científico, realizados en el Chemical Pharmaceutical Institute de Sofia (Bulgaria). En ellos se le concedían propiedades que incluyen, entre otras, el incremento del nivel de testosterona, LH, FSH y estradiol. Posteriormente se aplicó a deportistas varones por el supuesto incremento de testosterona (750 mg/día). La dosis empleada era de 250 a 1.500 mg/día (en presentaciones con al menos el 35% de contenido en saponinas (furostanol).

Cuando la fantasmada llegó a USA -era una época en la que se vigilaba la basura de los vestuarios de los deportistas para tratar de adivinar los productos milagrosos que usaban-, los laboratorios de productos inútiles, le añadieron el marketing y la asociaron a los campeones culturistas como un ejemplo de incremento hormonal natural. Todos sabemos que, en realidad, esos campeones lo que utilizaban eran anabolizantes.

Una vez creado el engaño, vinieron las ventas y los intentos patrocinados de darle soporte científico a la historia, de modo que en el año 2000, era uno de los suplementos más usados por deportistas. Sin embargo, la realidad es que después de años y decenas de artículos publicados, nadie ha podido demostrar tales efectos, tan solo hay referida una acción antilitiásica (Anand R et al 1994). El resto de estudios a los que se hace referencia son publicaciones de la medicina popular china o relatos sin contrastar del Instituto Gerontológico Búlgaro, de hecho, en algunos estudios se cuestiona seriamente la acción supuestamente inductora del aumento de testosterona (BrownGA et al 2001). Incluso hay referido un caso de ginecomastia (Jameel JK et al.,2004) y, eso sí, también hay un estudio que encuentra una acción afrodisíaca en ratas (Singh S et al 2012).

Antonio J en 2000 realizó el único estudio randomizado frente a placebo en deportistas de resistencia y no encontró ninguna acción del tribulus (empleado en dosis de 3,21 mg/kg/d). Por la misma línea discurre la información que se desprende del documento de posicionamiento sobre "Nutrición y el rendimiento deportivo", avalado por la American College of Sports Medicine, la American Dietetic Association y Dietitians of Canada, publicado en febrero de 2009. La Agencia Mundial Anti-Doping (WADA) sitúa al Tribulus como uno de los productos que pueden ser susceptibles de llevar componentes que pueden dar positivo.

  • Androstenedione
  • 19-norandrostenediol
  • 19-norandrostenedione DHEA
  • Ephedra
  • Strychnine
  • Tribulus terrestris & other herbal testosterone supplements
  • Glycerol


A pesar de todo, algunos culturistas siguen usando el Tríbulus. terrestris como suplemento culturista en una posterapia cíclica o "PCT", después de completar un ciclo anabólico-esteroide (lo usan bajo la presunción que restaurará los niveles naturales corporales de testosterona natural). Ningún estudio serio registra esa efectividad.



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