Los suplementos en el deporte.... ¿Son necesarios?

El lunes di una charla en Torrevieja para dos colectivos de deportistas interesados en las ayudas ergogénicas y la suplementación deportiva. Me imagino que se sorprenderían al observar que más de la mitad del tiempo lo dedicaba a hablar de alimentación, y es que, de manera rutinaria, cuando algún deportista me pide asesoramiento sobre los suplementos que le vendrían bien para su deporte, yo le respondo, a vuelta de correo, que me indique su dieta habitual.

Solo a partir del conocimiento de los desequilibrios en la alimentación diaria es cuando se puede establecer un plan que, equilibrando en lo posible esa dieta, añada después los suplementos que pueden ayudar a mejorar el rendimiento, sobre todo en deportes muy exigentes.

Sin embargo, es habitual encontrar en las redes comentarios solemnes del tipo de: El jefe de servicio de medicina interna del hospital … dice que con una buena dieta no se necesita tomar suplementos de omega3, citando alguna de las publicaciones más recientes al respecto.

Lo curioso del caso es que este comentario se cita reconociéndole la misma autoridad que si hubiera dicho que, por ejemplo, el tratamiento consensuado en las guías de la especialidad para la enfermedad tal, es …. Pero no es así, la autoridad que tiene como médico especialista no la tiene en nutrición.

He estudiado medicina, he realizado la tesis doctoral basándome en estudios nutricionales en ciclistas, he sido el que desarrolló el plan de estudios de una de las primeras diplomaturas en nutrición humana y dietética y he sido su director durante la primera promoción y he recibido varios premios nacionales de investigación en temas de nutrición…. Considero, por tanto, que lo que voy a decir tiene una argumentación, al menos algo razonable.
1)    La alimentación humana, actual, no debe ser muy adecuada cuando padecemos enfermedades directamente relacionadas con ella en forma de epidemia global.
2)    Los médicos no estudiamos nutrición, apenas, en la carrera, por lo que para considerar la misma autoridad que cuando habla de un tema de su especialidad a un médico hablando de algo relacionado con la nutrición, hay que preguntarle qué otro nivel de estudios tiene (por ejemplo podría ser la especialidad de endocrinología, o de pediatría o, simplemente, ser un curioso de estos conocimientos y haber estudiado dietética y nutrición).
3)    La presión de la industria de la alimentación es de tal magnitud, que ni siquiera sirven los sistemas convencionales de obtención de información, ya que puede haber conflicto de intereses muy poderosos, como los destapados en Estados Unidos en miembros de los comités asesores de organismos como la Food and Drug Administration. Incluso tras crear un organismo para supervisar las alegaciones de salud de los alimentos funcionales, las industrias encontraron el método para saltárselo utilizando nutrientes con alegación (por ejemplo la vitamina B6 en el caso de la inmunidad) alegando que el producto X contiene vitamina B6 que ayuda a la inmunidad natural). Todo un ejemplo de información enrevesada y tendenciosa difícil de interpretar en su justa medida por el consumidor no experto.
4)    Los médicos estamos habituados a tratar la enfermedad más que a prevenirla. No es que no nos guste mucho más prevenirla, sino que la atención sanitaria está establecida para tratar la enfermedad, fundamentalmente. Llega el enfermo y le recetamos, así de fácil. Sin embargo, estos mismos colegas que hacen esto de forma habitual, no dudan en decir que frente a tal o cual suplemento, lo mejor es una dieta equilibrada. ¡Por supuesto que sí! El problema es cómo conseguirla en deportes de elevada exigencia. La ingesta de hierro absorbible es muy baja (ya no tomamos fuentes ricas en hierro absorbible, como la sangre, moluscos etc). La de calcio tampoco (no roemos huesos ni tomamos las espinas del pescado). Desequilibramos con frecuencia la ingesta de ácidos grasos omega3/omega6 etc etc.
5)    Los médicos del deporte, sabemos por experiencia práctica que hay que suplementar y cuidar mucho la alimentación en los deportistas si no queremos tener problemas de rendimiento. A nosotros, las sentencias del tipo “Con una dieta equilibrada es suficiente” no nos sirven, son pura palabrería exenta de aplicación práctica. Ningún especialista en medicina deportiva consideraría que un ciclista que toma una dieta de tipo mediterráneo come suficientemente bien y no necesita analíticas mensuales para comprobar los depósitos de hierro (Ferritina), del mismo modo que con esa premisa, si no diera creatina a un lanzador o velocista, perdería parte del equilibrio competitivo con los que la toman.

6)    A pesar de todo esto, sé que es más publicitario poner slogan como los que he comentado y ser un paladín del “no tomo nada fuera la alimentación porque no me fío y son patrañas”. Pues tú te lo pierdes, por no tomarte el tiempo de ponerte en manos de un experto y confiar en quien tiene la experiencia.
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