Asistimos a una, aparentemente, etapa convulsa en la nutrición humana

Copiando textualmente un mensaje en las redes de una joven: “ Hasta ahora, nos decían que las grasas saturadas eran malas porque subían el colesterol, al igual que los huevos que, además, podían dañar el hígado. El hígado llevaba hormonas y las frutas engordaban. Ahora resulta que lo malo es el azúcar y la margarina que lleva grasas “trans”, y las bebidas gaseosas y que, en general, no hay alimentos buenos y malos”. Terminaba el mensaje diciendo: “Además, ni ellos mismos (refiriéndose a los nutricionistas” se ponen de acuerdo. Creo que no es así, aunque el desconcierto de esta joven, sí es cierto que lo comparte una parte de la población cada vez más preocupada por su salud y por la dieta. En realidad, los expertos siguen recomendando lo mismo: Prudencia, sentido común, variedad de consumo y estudiar las pautas de dietas muy conocidas por su efecto saludable, como es el caso de la dieta mediterránea (técnica, no la variante comercial). El problema al que nos enfrentamos en...