Los contaminantes del pescado

Existe una información científica de los alimentos muy rigurosa, de hecho, la seguridad alimentaria es, en la actualidad, la más completa que ha existido nunca. En el contexto de las investigaciones y consensos científicos, gran parte de las interacciones entre nutrientes, toxinas, contaminaciones, absorción de residuos etc en la alimentación humana en nuestro país, está controlada y avaluada adecuadamente. Sin embargo, periódicamente salta a los medios de comunicación una de las llamadas "verdades a medias", es decir, una información cierta, pero sacada de contexto y, curiosamente, siempre tiene relación con algún interés comercial muy poderoso.

 

Una verdad a medias sería trasladar a la opinión pública que la aspirina es un fármaco que debe ser cuidadosamente controlado porque entre otros efectos, puede provocar un síndrome fatal (con resultado de muerte). La noticia sería estrictamente cierta y, en el ámbito médico no sería ninguna novedad, sin embargo, el contexto debería ser restringido a profesionales porque se trata de un efecto rarísimo que no puede, en absoluto, contrarrestar los indudables efectos beneficiosos de los que se aprovechan millones de cardiópatas.

Ese es el panorama en el que han aparecido las noticias sobre la contaminación de pescados con mercurio y las recomendaciones de no tomar determinados pescados por parte de mujeres embarazadas o lactantes.

Anteriormente apareció de forma similar la afectación del salmón de piscifactoría por dioxinas y seguirán apareciendo noticias de este tipo de forma periódica siempre que haya algún interés comercial que esté interesado.

¿Deben estar preocupadas las mujeres embarazadas y lactantes por la contaminación con metales pesados por el pescado?

Hay dos argumentos que indican que sí. El primero es que en el pescado hay un ácido graso, del que hemos hablado, el DHA que es imprescindible siempre, pero mucho más en los estados de embarazo y primeros años de vida. Todo parece indicar que el consumo por encima de los niveles de seguridad, de esos metales pesados y dioxinas, tiene efectos muy negativos en el feto. El segundo es que un retraimiento de las mujeres embarazadas al pescado en general (y a éste ácido graso en particular), tendría efectos muy negativos en la salud del niño. 

Los deportistas se ven afectados, también, debido a las peculiares condiciones de adaptación al esfuerzo físico intenso. Por éllo vamos a realizar un planteamiento riguroso del tema y a sacar conclusiones.

Definamos ambas contaminaciones En el agua, el mercurio inorgánico, procedente de la contaminación industrial, se convierte en una forma orgánica muy tóxica, el metilmercurio, que se acumula en los tejidos. Los organismos acuáticos absorben el metilmercurio a través del agua y de los alimentos, y casi todos los peces tienen restos en su interior. Sin embargo, las especies que se encuentran al final de la cadena alimentaria (por ejemplo, el tiburón, el pez espada, algunas especies de atunes grandes, etc.) pueden acumular mayores cantidades al comerse a otros peces.  

Por otro lado, la exposición prolongada a altos niveles de dioxinas y de PCB puede ser perjudicial para la salud, pero el riesgo es insignificante si el consumo no sobrepasa un límite crítico. La evaluación de estos riesgos es competencia de organizaciones como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).

La alarma pública saltó este año debido a la publicación de un estudio realizado por investigadores estadounidenses que sugería que los niveles de contaminantes orgánicos, incluidos las dioxinas y los PCB, en salmones de piscifactoría podían entrañar un riesgo para la salud. Los autores del estudio, aconsejaban consumir menos de media porción de salmón de piscifactoría (procedente de zonas específicas) al mes, lo que contrastaba con las recomendaciones de las autoridades alimentarias de tomar una porción de pescado azul a la semana. Sin embargo, este estudio no aportaba nuevos datos, ya que los niveles de contaminantes que revelaba coincidían con los indicados en otros estudios de menor envergadura y permanecían dentro de las pautas de seguridad aceptadas internacionalmente. La discrepancia provenía del hecho de que los autores hubiesen basado sus recomendaciones en un método de análisis de riesgos que no está aceptado a nivel internacional por toxicólogos y otros expertos en seguridad alimentaria. Las autoridades encargadas de la seguridad alimentaria en Europa y en Estados Unidos convinieron que el estudio no aportaba datos nuevos en materia de seguridad y que el consumo de una porción de salmón de piscifactoría a la semana seguía considerándose seguro.

Medidas a tomar

1) Seguir las recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (entrar en su página web)
2) Evitar el consumo exagerado (más de tres veces a la semana) de peces de gran tamaño, especies depredadoras o pescadas en zonas especialmente expuestas.
3) Mantener el consumo de pescado que no tenga las características citadas

Si se quiere ser especialmente precavido, se puede consumir el DHA destilado y tratado industrialmente de forma que se haya eliminado cualquier traza de estos metales. Nosotros hemos aconsejado en diversas ocasiones una marca comercial (Brudy plus), ya que se trata de un producto que hemos evaluado durante más de diez años por el grupo investigador que dirijo.

Más Información

4 comentarios

Entradas populares de este blog

Sobre el Tríbulus terrestris