El nivel de evidencia científica y éxito clínico del ejercicio físico como terapia, es de tal magnitud, que si fuera un medicamento, sería el descubrimiento del siglo

El sedentarismo es una novedad en nuestra especie, ya que los cambios en el genoma (evolución), se han efectuado en medio de una intensa actividad física como cazadores. La adaptación a este brusco cambio (brusquedad extrema en términos evolutivos), aún no se ha hecho y, probablemente, nunca se haga. El genoma humano ha sido programado, a través de la evolución, para la actividad física, por tanto, l a inactividad no afecta a un órgano o sistema en particular, sino a todo nuestro organismo. Como agente complementario de la terapia en muchas enfermedades varía, desde ser un medio leve de mejoría, hasta constituirse como el principal agente terapéutico, como ocurre en la diabetes 2. La actividad física, por otro lado, aumenta las HDL y, en algunas personas, disminuye las LDL. Puede disminuir las cifras de tensión arterial, reduce la resistencia a la insulina e influye en la función cardiovascular favorablemente. Por ello, el ATP III recomienda que la actividad física se convie...