miércoles, 21 de marzo de 2012

Noticia publicada en el periódico El País del día 20

En el aeropuerto de Madrid se le intervinieron a Beltrán (médico colombiano) de 48 años, viales de AICAR y TB-500, productos dopantes indetectables. Fue detenido como jefe de la organización delictiva y, dado que no tiene domicilio en España, ingresa en prisión. En Madrid también detuvieron a Carlos Andrés Ibáñez, César Pérez y una persona residente en Getafe, un presunto traficante a pequeña escala de sustancias dopantes. Simultáneamente, en Cataluña los mossos arrestaron a dos hermanos marroquíes residentes en Sabadell, a Fernando A.M., dueño de la tienda de Mataró, al enfermero Nefatlí M.P. y a un amigo suyo que le ayudaba, y a Pedro Antonio L.M., de Cerdanyola, propietario de una tienda de nutrición deportiva que proporcionaba hormona de crecimiento de origen árabe que obtenía en el mercado negro, según la policía. Aparte del AICAR y el TB-500 de Beltrán, también se requisaron en la operación otras sustancias dopantes: EPO, EPO CERA, anabolizantes y hormona de crecimiento.

Me centraré en una de las sustancias detectadas que, probablemente, es muy poco conocida, el AICAR.


El AICAR (5-aminoimidazol-4-carboxamida-1-beta-4-ribofuranosido) es un activador de una proteína, la AMPk (AMP-activated protein kinase) que es un componente final de la cascada de protein-quinasas (enzimas que modifican otras proteínas mediante fosforilación, y por tanto las activan o desactivan). Estas enzimas actúan como sensores intracelulares para mantener el balance energético de la célula. El tratamiento con AICAR provoca un incremento en la expresión de GLUT 4 (un transportador de glucosa en el músculo) y Hexoquinasa (enzima asociada a la utilización energética de la glucosa), en fibras rojas y blancas de múltiples músculos, por activación en la transcripción de los genes correspondientes. Este efecto lo estudiaron en ratones Rong Tao y colaboradores en 2010. Cuando estos autores trataron a ratones sedentarios con AICAR observaron una mejora en el rendimiento físico de un 44% comprobando que había un aumento de los niveles de glucógeno, transportadores de glucosa (GLUT4) y enzimas mitocondriales envueltos en ciclos energéticos. Casi inmediatamente, la organización del Tour de Francia intuyó que se estaba empleando como agente dopante y actualmente está considerado prohibido en su uso por deportistas.

Hasta aquí la parte técnica (lo siento por los lectores menos especializados). Lo interesante para el gran público deriva de los conocimientos que tenemos acerca del ejercicio físico y la dieta y su acción sobre el AMPk, que es de lo que voy a comentar algo que me parece muy ilustrativo

La situación de nuestros antepasados durante cientos de miles de años ha sido muy diferente de la que disfrutamos en las últimas décadas. En plena evolución, nuestro organismo se enfrentaba a ciclos en los que se comía cuando había caza y se pasaba hambre cuando escaseaba. Para conocer el momento en que se producía el agotamiento de los sustratos energéticos, desarrollamos un complejo, pero muy eficaz, sistema de regulación mediante un sensor energético, la quinasa activada por monofosfato de adenina (AMPK). Cuando se agotan depósitos (por ejemplo de glucógeno), la relación AMP/ATP aumenta ya que el ATP empleado en obtener energía no se reconstituye. En ese momento se activa AMPK con la finalidad de iniciar rutas metabólicas que permitan reponer el ATP agotado. Una vez activada, la AMPK fosforila proteínas de sistemas de señalización intracelular que desembocan en la estimulación de vías catabólicas que producen ATP y en la inhibición de vías anabólicas que consumen ATP. Ahora sabemos que AMPK representa no solo un sensor de energía, sino un eficaz regulador energético. Su activación en el músculo esquelético, hígado y tejido adiposo aumenta el metabolismo, la sensibilidad a la insulina y la expresión de algunos genes, todo ello para preparar al organismo para el esfuerzo físico de la caza. Por tanto, cuando imitamos ese esfuerzo con ejercicios en un gimnasio, lo que hacemos es crear un ambiente metabólico favorable para la prevención o tratamiento de la resistencia a la insulina, la esteatosis hepática y la diabetes tipo 2.



También sabemos que la quinasa puesta en funcionamiento por AMP se activa con el ejercicio físico de forma dependiente a su intensidad,  lo que es muy relevante y nos aleja de los criterios anticuados de que caminar o ejercitarse levantando pequeñas pesas es una actividad física suficiente, ya que ambos tipos de ejercicio no activan la AMPK.

Finalmente, la dieta también actúa ante este señalizador celular, de modo que una dieta rica en proteína y grasas n3 (DHA), fibra y algunos alimentos (calabaza, frutos rojos…) lo activa.

Una vez explicados todos estos mecanismos, ¿a qué les recuerda, queridos lectores, un ejercicio físico intenso, dieta rica en proteínas, DHA, fibra, frutas rojas etc?

Efectivamente, ese era nuestro ambiente natural en el paleolítico, de modo que ahora en el gimnasio, lo que hacemos es permanecer en nuestro hábitat natural. Lo siento, pero comer tanto carbohidrato y comida procesada, estar sedentario frente al ordenador y vivir en esos grandes núcleos de población en donde no nos saludamos, es absolutamente arriesgado para nuestra salud, de modo que en cuanto hay un gen mínimamente defectuoso, se expresa y nos produce una enfermedad.

Si no es por nosotros, al menos enseñemos a nuestros hijos para que aprendan a hacer deporte, a comer adecuadamente, a convivir buscando la austeridad, la disciplina, el honor personal y aprendan todo aquello que la humanidad nos ha legado y que supone una tremenda responsabilidad si no somos capaces de trasladarlo a nuestros descendientes, permitiendo que una generación de egoístas, soberbios, despilfarradores y depredadores sin medida, liquide el futuro del ser humano en nuestro planeta.
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