Cambiar el metabolismo



Los médicos estamos acostumbrados, en la consulta, a escuchar frases como “tengo el metabolismo lento y me engorda cualquier cosa” “me ha cambiado el metabolismo, yo antes comía cualquier cosa y ahora todo me engorda” etc etc

Habitualmente respondíamos que el organismo tiene una Tasa Metabólica Basal regulada por hormonas (las tiroideas son muy importantes en ese sentido) y que lo que se puede hacer (y se debe) es aumentar el gasto de calorías que se suma a esa tasa, por ejemplo, manteniéndose activa lo más posible, realizando actividades que suponen poco gasto, pero que al cabo del día hacen muchas sumas pequeñas (subir escaleras, ir andando a los sitios etc) y, sobre todo, realizando actividad física.


Un tiempo más tarde, los bioquímicos descubrieron los ciclos fútiles (algo que los que nos dedicamos a la fisiología del ejercicio explicamos a los entrenadores para ajustar los entrenamientos). En la glucolisis existe un ciclo (ahora llamado de sustrato) entre dos productos intermedios, la fructosa 6P y la fructosa 1-6 diP. Antes se llamaban fútiles porque no seguían la reacción y no producían ATP, antes al contrario, solo servían para producir calor. Ahora se ha descubierto que, como es lógico, la naturaleza los ha creado para asegurarnos una manera rápida y controlada de obtener energía en momentos de riesgo.


Supongamos que la velocidad de conversión de F6P en F1,6diP es de 100, y la de F1,6diP en el siguiente producto de la glucolisis, el Gliceraldehido 3P GGP es de 90, originando un flujo neto de 10. Imaginemos que una sustancia capaz de modificar la enzima (se le llama efector alostérico) como es el AMP en este punto de la reacción, incrementa la velocidad en un 20% lo que sería: 100 + 90x20/100 = 118 y reduce inversamente la dirección (de F1,6diP a F1P) en otro 20%, es decir 90-90x20/100 = 72. El nuevo flujo será 72-10 =62, de manera que se habrá producido un flujo neto de 62x100/10 = 620, es decir 620%  Con este ejemplo vemos la capacidad de lanzadera que supone este truco del organismo para conseguir multiplicar el flujo enormemente. ¿Para qué? Pues para lo que estamos diseñados, para escapar de un depredador y obtener ATP en un instante dado al máximo flujo posible. En la actualidad, el velocista provoca estos incrementos de flujo debidos a los ciclos de sustrato aumentando la carga de ansiedad (catecolaminas) que, a su vez producen la activación del ciclo en ambos sentidos produciéndose un ciclo sin parar de F1P a F1-6diP y de ésta a la anterior y nuevamente la última etc. Cuando se produce la salida, el ATP se utiliza y pasa a ADP y AMP, lo que activa exponencialmente el paso F1P a F1,6diP e inhibe el contrario. Eso provoca el lanzamiento de la glucolisis y la producción rapidísima de ATP para la contracción muscular del velocista.


Estos ciclos de sustrato son, por tanto, despilfarradores de energía (que palabra tan bonita para los que quieren seguir comiendo y adelgazar). La medicina de la obesidad camina ahora por estos rumbos, producir calor con ciclos de sustrato o activando la grasa parda. En cualquier caso, mientras no se invente la píldora del ejercicio, hay que seguir una y otra vez insistiendo en que hay que hacer ejercicio (la primera recomendación que hago en mi consulta cuando vienen a perder peso).

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Sobre el Tríbulus terrestris