La pretemporada



El deporte rey en nuestro país, comienza su pretemporada, algo que en mayor medida y en distintas fechas va a ocurrir en prácticamente todas las disciplinas deportivas. En estas fechas, la pregunta en consulta es: ¿Qué hago ahora que el entrenamiento es menor, o que comienza con una nueva intensidad? ¿En qué se tiene que modificar el plan de ayudas y suplementos ahora que la competición está lejana?
Pues aunque pudiera parecer que este es un momento de relajación en el que lo adecuado es abandonar las rutinas y todos los suplementos para darle al organismo descanso en todos sus aspectos, no debería ser así en absoluto.
Pondré algunos ejemplos: los deportistas de fondo han estado sometidos a rutinas de carga de glucógeno con carbohidratos de alta carga glucémica y proteínas inmediatamente después del entrenamiento extenso. Pues bien, ahora es el momento de aumentar la expresión de GLUT4 y transportadores evitando esa carga. Es decir, ahora hay que hacer justo lo contrario y no tomar nada más que agua en las horas posteriores al ejercicio que agota las reservas de glucógeno. En deportes con gran carga muscular es el momento de no tomar Beta alanina, sino dejar que el músculo se inflame y se generen mecanismos de inflamación y de hipertrofia. En deportes de gran fondo, es el momento de evitar antioxidantes y permitir la biogénesis mitocondrial y la regulación al alza de enzimas y transportadores.
Al mismo tiempo, la diferente intensidad de entrenamiento implica consumir menos carbohidratos, incrementando las proteínas libres de grasa como los derivados del aislado de suero de leche. También es el momento de hidratarse bien, con la idea meridianamente clara de que lo único que no se entrena en el organismo es la ausencia de líquidos (un organismo que ha sufrido patología por calor es más vulnerable).
También es el momento de los reconocimientos médicos y de la “puesta a punto”, aspecto éste que, gracias a las peculiaridades de nuestro deporte por excelencia, el fútbol, se descuida en extremo, o se deja a la faceta traumatológica, olvidando que es cuando hay que ver la respuesta al ejercicio máximo por parte del sistema cardiovascular y de que es el momento de realizar la prueba de esfuerzo de referencia para la posterior comparación de las restantes.
Estudiar las reservas de hierro (ferritina), comprobar valores en reposo (competitivo) de transaminasas o enzimas musculares etc.

Por cierto:
 
¿Cómo es posible que hagamos revisiones periódicas a nuestro coche y no seamos capaces de hacérnoslas a nosotros? ¿En tan poco nos estimanos?
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