Seguimos con el yogur y la inmunidad....

Tabla 1. Criterios de selección para microorganismos probióticos (yogures).

1.- Criterio de Origen
Cepas aisladas de humanos se utilizan en humanos y las aisladas de animales se utilizan en la especie de la que se aislaron
2.- Resistencia al Tránsito Intestinal
Deben sobrevivir a las condiciones del tracto digestivo
3.- GRAS
Deben ser generalmente reconocidas como seguras
4.- Adhesión a la Mucosa Intestinal
Pre-requisito para colonizar el tracto Intestinal y ejercer los efectos benéficos
5.- Identificación Bioquímica
Deben estar plenamente identificados fenotípicamente hasta especie
6.- Estimulación del Sistema Inmunológico
Deben ser capaces de estimular el sistema inmune
7.- No ser Oportunista
Aún en estado de inmunosupresión del huésped, no deben causar enfermedad
8.- Antagonismo contra Patógenos
Debe poseer efectos probados contra patógenos del tracto intestinal
9.- Soportar Aplicación Tecnológica
Permanecer viable en los procesos de elaboración de alimentos y durante el almacenamiento


1) El primer criterio a respetar en la constitución de un probiótico es el de origen. El segundo es el de supervivencia en el tracto digestivo, para lo cual debe salvar la acidez del estómago. La mejor forma de hacerlo es la protección mecánica que ofrecen determinados alimentos. En este sentido, parece que es mejor ingerir los alimentos que contienen dichas bacterias, puesto que cuando ingerimos cápsulas o suplementos alimenticios, existe una gran probabilidad de que no lleguen vivas al tracto intestinal. Es el caso del yogur, que es un alimento constituido por una base proteica (proteína de la leche y otros derivados lácteos), con una consistencia semisólida, las bacterias probióticas tienen la posibilidad de llegar al intestino humano, todavía intactas y vivas. No obstante, la comunidad científica se encuentra dividida en cuanto a este criterio ya que parece bastante contrastado que la ingesta de bacterias vivas, sea cual sea la vía, no produce cambios sustantivos en la microflora intestinal (hay que tener en cuenta que estamos hablando de cifras cercanas a 1014 bacterias frente a 106 que podrían tomarse). En estos momentos se habla, más bien, de cambios metabólicos inducidos por la ingesta crónica de determinadas cepas bacterianas. En cualquier caso, parece bastante contrastado que la ingesta de bacterias vivas produce alteraciones en la microflora intestinal, se demuestre o no la presencia de bacterias en las heces.

2) Resistencia al tránsito: El estómago humano posee un pH muy ácido (cerca de 2) una de cuyas funciones es la de matar las bacterias indeseables que entran con la comida, por esta razón, el criterio de modificar la microflora del intestino dando bacterias beneficiosas (efecto probiótico) es contradictorio con el funcionamiento normal del estómago cuyo fin, como hemos comentado, es destruir las bacterias que entran con el alimento. En este sentido, debemos comprender que para que un probiótico sea efectivo debe de ser inocuo, sobrevivir al tracto intestinal y llegar intacto al intestino grueso e instalarse allí.

3) La seguridad debe estar plenamente establecida

4) La adhesión de una cepa bacteriana a la mucosa intestinal es otro de los principales criterios de selección para microorganismos probióticos, puesto que es un requisito previo para la colonización. El paso a través del intestino delgado es muy rápido (2.5 horas) y disminuye conforme va llegando al colon. Por lo tanto, para que la bacteria se pueda multiplicar es necesario que esta se adhiera a la mucosa y/o epitelio del intestino. Como el epitelio está constantemente regenerándose (cada 3-4 días), las bacterias pueden colonizarlo solo si la tasa de generación es mayor que la tasa de recambio celular. El efecto beneficioso de los probióticos está relacionado con su habilidad para interactuar y adherirse a la pared intestinal. La adhesión de las bifidobacterias al intestino ocurre por la asociación de las bacterias con la mucosa o por adherencia al epitelio y se debe a la interacción de fuerzas atractivas y repulsivas entre las superficies participantes. La composición de la pared celular bacteriana, así como la naturaleza de la superficie a la cual se adhiere, afectan este fenómeno. El origen molecular de cada una de las interacciones que tienen lugar no está bien definido, aunque la adhesión aumenta con un alto índice hidrofóbico. En este sentido, sabemos que las bacterias patógenas poseen proteínas de superficie tipo lectina, llamadas adhesinas, con las que reconocen carbohidratos (receptores) en la mucosa y/o epitelio. Dentro de ese reconocimiento también están involucradas interacciones de tipo hidrofílico e hidrofóbico. Mediante este mecanismo se adhieren y colonizan el tracto intestinal.

5) Bifidobacterias como Bifidobacterium breve, B. lonmgum, B. infantis, B. animalis. Constituyen el grupo más importante de bacterias sacarolíticas del intestino grueso, hasta un 25% en el colon del adulto, y hasta un 95% del recién nacido con leche materna. No forman aminas alifáticas, derivados sulfurosos ni nitritos, producen vitaminas, sobre todo del grupo B, así como enzimas digestivas; su metabolismo produce ácidos grasos de cadena corta (AGCC), como acetato y lactato, que disminuyen el pH intestinal con efectos antibacterianos. Además, estos AGCC son un combustible excelente para el colonocito, e intervienen en el metabolismo hepático. Un 30% de B. bifidum ingeridos se pueden recuperar en las heces.

6) El Sistema Inmune intestinal tolera la microflora residente, proceso de vital importancia en la integridad del intestino (evitar alergias alimentarias p. ej.). Se llama efecto barrera a los mecanismos mediante los cuales los microorganismos autóctonos contribuyen a la modulación de la reactividad en la defensa intestinal contra los patógenos para preservar la integridad del intestino. Los mecanismos implicados en este efecto barrera son la competencia por los sitios de anclaje a las células epiteliales, la competencia por los nutrientes disponibles y la producción de inhibidores microbianos de diverso tipo (ácidos orgánicos, H2O2, bacteriocinas..)

7) Hay que garantizar que el probiótico no se comportará en ninguna circunstancia como un oportunista.

8) El efecto que se produce en la flora patógena cuando colonizan las cepas saludables en el intestino, se llama “antagónico”. Los mecanismos por los cuales las BB-12 ejercen un efecto antagónico no se conocen bien, pero se le ha asociado con factores como producción de ácidos orgánicos. En este sentido, se ha observado que el género Bifidobacterium inhibe el crecimiento de patógenos como E. coli y S. choleraesuis al producir ácido láctico y ácido acético. Otros factores que ofrecen un efecto antagónico son la producción de bacteriocinas, ácidos grasos, ácidos biliares deconjugados, competencia por nutrientes y por los sitios de adhesión al epitelio y/o mucosa intestinal. Las propiedades inmunomoduladoras de las bacterias ácido lácticas en humanos han sido descritas por varios grupos de investigadores; recientemente se probó en un grupo de voluntarios sanos una leche fermentada suplementada con Lactobacillus acidophilus La1 o Bifidobacterium bifidum Bb12 y se midió la actividad fagocítica de leucocitos en sangre, encontrándose aumentada en ambos grupos coincidiendo con la colonización fecal por bacterias ácido lácticas que permanecieron en el intestino 6 semanas después de la ingestión del producto Los estudios más recientes tratan de conocer los mecanismos implicados y obtener un modelo en el que se pueda observar la relación causa-efecto entre la ingestión de los distintos tipos de leches fermentadas y la modulación del sistema inmune.




Como vemos, nada está demostrado y, por eso, las autoridades de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria no han autorizado las alegaciones de salud de los prebióticos en el sentido de aumentar la inmunidad. Lo que realmente aumenta la inmunidad es la práctica de ejercicio físico y una correcta alimentación, en la que el yogur, es un ingrediente importante. 

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Resultados negativos a la presencia de bacterias en heces
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2) Perdigón G, Locascio M, Medici M, Pesce de Ruiz Holgado A, Oliver G. Interaction of bifidobacteria with the gut and their influence in the immune function. Biocell. 2003;27(1):1-9.

Resultados positivos a la presencia de bacterias
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Resultados positivos a alteraciones metabólicas inducidas por el probiótico
1) Martin FP, Wang Y, Sprenger N, Yap IK, Lundstedt T, Lek P, Rezzi S, Ramadan Z, van Bladeren P, Fay LB, Kochhar S, Lindon JC, Holmes E, Nicholson JK. Probiotic modulation of symbiotic gut microbial-host metabolic interactions in a humanized microbiome mouse model. Mol Syst Biol. 2008;4:157.
2) del Campo R, Bravo D, Cantón R, Ruiz-Garbajosa P, García-Albiach R, Montesi-Libois A, Yuste FJ, Abraira V, Baquero F. Scarce evidence of yogurt lactic acid bacteria in human feces after daily yogurt consumption by healthy volunteers. Appl Environ Microbiol. 2005;71(1):547-9.
3) Perdigón G, Locascio M, Medici M, Pesce de Ruiz Holgado A, Oliver G. Interaction of bifidobacteria with the gut and their influence in the immune function. Biocell. 2003;27(1):1-9.

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