lunes, 14 de mayo de 2012

Ácido Linoleico Conjugado (CLA)


La alimentación a la que estábamos acostumbrados durante miles de años, derivaba de la carne de caza de animales salvajes, pescado y marisco, insectos, bayas, frutas salvajes etc Cuando nos hicimos agricultores y ganaderos comenzamos a alimentarnos de carne de rumiantes en los que la grasa insaturada de la ración se hidroliza rápidamente en el rúmen y los ácidos grasos insaturados liberados son hidrogenados por los microorganismos presentes en él, de aquí que los rumiantes absorban principalmente ácidos grasos saturados. Por ello, precisamente la grasa de los depósitos corporales de los rumiantes es fundamentalmente grasa saturada, cualquiera que sea la composición lipídica de la ración y, ahora sabemos sin ningún género de dudas, que la excesiva ingesta de ese tipo de grasa (saturada) está relacionada con las enfermedades cardiovasculares en el hombre actual.

Por otro lado, la gran mayoría de los ácidos grasos que se encuentran naturalmente poseen isomería cis, sin embargo en nuestra dieta habitual consumimos una pequeña porción (1g a 7g/día) de ácidos grasos con isomería trans. Los ácidos grasos trans se forman en el proceso de hidrogenación que se realiza, en la industria, sobre las grasas con el fin de solidificarlas, para utilizarlas en diferentes alimentos. Un ejemplo de ello es la solidificación del aceite vegetal, líquido, para la fabricación de margarina. La industria los utiliza porque promueve la frescura, le da textura y mejora la estabilidad.

Sin embargo, el organismo no está preparado para este tipo de manipulación artificial y reacciona frente a ellos considerándolos grasas saturadas, por lo que los efectos sobre la salud son claramente negativos. Sin embargo, parece que algunos de estos isómeros pueden tener efectos beneficiosos en la nutrición y salud humana. Este es el caso de ácido linoleico conjugado (ALC) con isomería trans. En los rumiantes, cuando la biohidrogenación no es completa, “escapan” del rúmen este tipo de ácidos grasos trans (ALC), que se absorbe en el resto del tracto gastro-entérico y pasa a la circulación general, distribuyéndose por toda la grasa tisular y por la leche, en donde puede alcanzar hasta un 0,65% de los lípidos totales

Ácido Linoleico Conjugado (CLA) y actividad deportiva

Desde que se conocieran los primeros trabajos en los que se observó que los animales de experimentación que tomaban una dieta rica en ácido linoleico conjugado, disminuían su masa grasa (DeLany JP et al., 2000), los especialistas en nutrición deportiva comenzaron a estudiar el posible efecto en deportistas.

Aunque inicialmente el supuesto de partida fue la reducción de grasa y su aplicación en deportes de combate (con categorías por pesos) o en aquéllos en los que el peso total es determinante, como la gimnasia, sin embargo, la aplicación ha sido mucho mayor en los practicantes de deportes de fondo y, en la actualidad, como coadyuvante en el tratamiento de las lesiones crónicas de tendones y músculos.

El paralelismo bioquímico entre dos sustancias, la l-carnitina y el ácido linoleico conjugado es muy interesante. La L-carnitina es un péptido indispensable para que penetren los ácidos grasos de cadena larga en las mitocondrias de las células, en donde con posterioridad se oxidarán, dando la energía que utilizará el músculo en su contracción lenta y sostenida en los deportes de fondo.

El CLA (término que describe un colectivo de isómeros del ácido linoleico) aumenta el contenido de grasa intramuscular, así como el CPT-I (un transportador a base de carnitina). Estas acciones son muy deseadas en deportistas de fondo, a los que se les conoce en el argot deportivo como “patas negras”, ya que la poca grasa que tienen, está en forma de gotitas intramusculares (como el conocido jamón de jabugo).

El uso de L-carnitina en deportistas ha sido muy controvertido, ya que su ingesta no ha mejorado las pruebas realizadas en laboratorio, sin embargo, su utilización entre los deportistas es muy popular (Brass EP 2004). Ahora sabemos que no es el aporte de l-carnitina lo que importa, sino el momento (la fase del entrenamiento) en que lo ingiere el deportista. El uso de l-carnitina durante los períodos de entrenamiento de “cantidad” (tipo de entrenamientos en los que predomina el número de kilómetros sobre la “intensidad” del esfuerzo), aumenta la pérdida de glucógeno muscular (efecto indeseable) lo que “entrena” al organismo para utilizar más las grasas como sustrato energético cuando la sustancia no se toma (períodos de entrenamiento de “calidad” y competición).

Parece que el CLA tendría una acción similar (Demizieux L et al., 2002), de modo que su ingesta en ciertos períodos de entrenamiento podría ser una manera eficaz de obligar al organismo a trabajar en condiciones “extra”, lo que provocaría un mejor rendimiento en la competición. Por otro lado, el aumento de la insulina plasmática que parece inducir el CLA (West DB et al., 1998), es muy interesante para el deportista, ya que la insulina ejerce un efecto favorable en la síntesis de proteína muscular (la insulina es utilizada por algunos deportistas, aunque está incluida entre las sustancias dopantes).

Finalmente, la ingesta a largo plazo de CLA altera la composición de los fosfolípidos de la membrana celular modulando la producción de la prostaglandina PGE2 en interacción con los ácidos grasos n3 y n6 (también tomados en la dieta) (Li Y et al., 1999), lo que le convierte en objetivo del tratamiento de las lesiones crónicas derivadas de la sobrecarga deportiva (tendinitis).

Sin embargo, la European Food Safety Authority, en un informe (http://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/2700.htm?WT.mc_id=EFSAHL01&emt=1) recién presentado, concluye que la seguridad de los productos que hay en el mercado con este tipo de ácido graso (Clarinol ® y Tonalin ® TG 80), se ha establecido para los usos propuestos y las dosis diarias (3,75 g Clarinol ® y 4,5 g Tonalin ® TG 80 que corresponde a aproximadamente 3 g de CLA y 3,5, respectivamente) hasta a seis meses. La seguridad del consumo de CLA durante períodos más largos de seis meses no se ha establecido en las condiciones de uso propuestas. La seguridad del consumo de CLA por los sujetos diabéticos tipo 2 no se ha establecido.

Hay que tener prudencia en su consumo y no alargarlo más allá de ese margen de seguridad de seis meses.


BIBLIOGRAFÍA

Belury MA, Moyacamarena SY, Liu KL, Heuvel JPV: Dietary conjugated linoleic acid induces peroxisome-specific enzyme accumulation and ornithine decarboxylase activity in mouse liver. J Nutr Biochem. 1997;8:579-584.

Brass EP. Carnitine and sports medicine: use or abuse?. Ann N Y Acad Sci. 2004;1033:67-78.

DeLany JP, West DB. Changes in body composition with conjugated linoleic acid. J Am Coll Nutr. 2000;19(4):487S-493S.

Demizieux L, Degrace P, Gresti J, Loreau O, Noel JP, Chardigny JM, Sebedio JL, Clouet P. Conjugated linoleic acid isomers in mitochondria: evidence for an alteration of fatty acid oxidation. J Lipid Res. 2002;43(12):2112-22. 

Li Y, Seifert MF, Ney DM, Grahn M, Grant AL, Allen KG, Watkins BA. Dietary conjugated linoleic acids alter serum IGF-I and IGF binding protein concentrations and reduce bone formation in rats fed (n-6) or (n-3) fatty acids. J Bone Miner Res. 1999;14(7):1153-62.

Terpstra A. Effect of conjugated linoleic acid on body composition and plasma lipids in humans: an overview of the literature1,2. American Journal of Clinical Nutrition. 2004;79 (3): 352-361.

West DB, DeLany JP, Camet PM, Blohm F, Truett AA, Scimeca J: Effects of conjugated linoleic acid on body fat and energy metabolism in the mouse. Am J Physiol. 1998; 275: R667–R672.
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