Nueva evidencia sobre la importancia del DHA



En este Blog hemos defendido la teoría (aún no demostrada por completo) de que en el paso evolutivo de los homínidos a nuestra especie (homo sapiens), el DHA (docosahexaenoico) ha tenido una importancia trascendental.

Nuevas evidencias se unen a esta teoría ya que científicos del Centro Médico Wake Forest Baptist, junto a otros tres equipos de la investigación liderados por Joshua M. Akey (Universidad de Washington), han publicado en la revista Plos One (una revista científica de gran prestigio) la mutación que debió producirse hace más de 85.000 años, y que permitiría a los Homo sapiens del centro de África, migrar por todo el continente y dar el salto hasta dominar el mundo.


Esta mutación está en un grupo de genes del cromosoma 11 implicados en al conversión de ácidos grasos poliinsaturados de origen vegetal en ácidos poliinsaturados necesarios para formar eicosanoides (de los que derivan prostaglandinas, tromboxanos y leucotrienos), asociando la base genética con la llamada gran expansión africana del Homo sapiens.

Lo que ocurrió, con mucha probabilidad, es que un pequeño grupo de homínidos evolucionaron en el este de Africa, una zona con grandes lagos y litoral marino, hasta el homo sapiens debido, entre otros procesos, a la elevada ingesta de peces (ricos en DHA) en su alimentación.

En este punto, podría haberse producido una involución e incluso desaparición, pero nuestra especie desarrolló una mutación para aprovechar otro tipo de ácidos grasos poliinsaturados (n6) para formar eicosanoides, que cumplen amplias funciones como mediadores para el sistema nervioso central, los eventos de la inflamación y de la respuesta inmune.

La enzima Delta 6-desaturasa tiene mayor afinidad por el ácido alfa-linolénico (ALN) que por el ácido linoleico (AL), de esta manera, si el aporte del primero (ALN) en la dieta es elevado, inhibe competitivamente la formación del ácido Araquidónico (AA) precursor de los Eicosanoides “más proinflamatorios”. Por el contrario, si el aporte del ácido linoleico (AL) en la Dieta es mucho más elevado que el aporte de ALN o ALA, el metabolismo del ácido alfa-linolénico (ALN) disminuye mucho hacia su derivado más insaturado (Eicosapentaenoico-EPA-) precursor de Eicosanoides “menos proinflamatorios”.La delicada relación entre inflamación aguda necesaria para mantener nuestro organismo saludable (en deportistas es imprescindible para la hipertrofia muscular) y el proceso inflamatorio crónico derivado de la producción descontrolada de eicosanoides derivados de n6 sin el control por los n3 y derivados antiinflamatorios del ácido araquidónico, se ha roto en favor de un estado de baja inflamación crónica.

La mutación permitió obtener eicosanoides de los n6, pero su ingesta excesiva la pagamos ahora forzando la ruta metabólica alternativa a la que produce eicosanoides menos inflamatorios y DHA final.

El proceso evolutivo que nos permitió liberarnos de la obligación de comer pescado, ha posibilitado gran parte de las enfermedades de nuestra civilización, al unirse factores agravantes como el sedentarismo y la ingesta excesiva de carbohidratos simples.

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