¿Y los ácidos grasos?

Sabemos que los ácidos grasos (en su mayoría intramusculares) son la fuente energética más rentable y menos contaminante para la célula muscular, de hecho, no se utilizan más debido a la necesidad rápida de energía a una intensidad de esfuerzo alta. El organismo tiene prevista esta contingencia al máximo y sitúa los ácidos grasos cerca de su lugar de uso (intramuscular), además de regular todos los sistemas complementarios de obtención de energía (fundamentalmente a partir de la glucosa). Sin embargo, no todos los ácidos grasos se comportan de la misma forma, de hecho, un tipo determinado de ácido graso (DHA) es muy especial en su comportamiento y conocer este hecho es clave en la dieta del deportista. La obesidad y el ejercicio físico aerobio tienen en común un aumento de los lípidos intramusculares, pero el resultado final es extraordinariamente opuesto. Mientras que en los obesos esta situación se asocia a resistencia a la insulina como primer paso a una diabetes ...