¿Y para los resfriados no hay nada?

En medicina del deporte, se acepta que el ejercicio agudo y crónico altera el número y función de las células del sistema inmune innato –por ejemplo, neutrófilos, monocitos y células NK circulantes-. Sin embargo, no sabemos si el ejercicio altera la migración de las células inmunes innatas y hay muy poca información sobre los efectos del ejercicio en las células dendítricas, lo que es una lástima dada la poderosa influencia de estas células en la iniciación de la respuesta inmune. Lo que sí podemos decir es que hay linfocitosis durante e inmediatamente después del ejercicio y que es proporcional a su intensidad, hasta retornar a valores previos a las 24 horas. En cualquier caso, mientras se justifica desde un punto de vista científico, los médicos que nos dedicamos a la medicina del deporte, tenemos que lidiar con una especial susceptibilidad a las infecciones banales (resfriados, por ejemplo), en deportistas a los que tratamos de forma habitual. En este c...